Es tan evidente....


Cristobal Rojas es uno de los pintores venezolanos más representativos e importantes del siglo XIX, de esos que retratan una atmósfera con tan sólo unos trazos simples y sus obras perduran a través de generaciones.
Mirandino de nacimiento, conoció los rigores de la guerra federal, sufrió la muerte de su padre a temprana edad y la extrema pobreza debido al devastador terremoto de 1878. Sin embargo, su amor por la pintura no se extingue y pese a las difíciles labores en una tabacalera, consigue plasmar imágenes emblemáticas de la Venezuela de antaño.
Sus obras reflejan la pobreza, enfermedad, muerte y la esperanza de un pueblo que se asoma a la modernidad.
Quizá las obras de Rojas nos sirvan para ilustrar esta nota, que refleja el desorbitante incremento de casos de virus AH1N1 en Venezuela. El cuadro mostrado, elaborado durante una tarde de aburrimiento, se basa en las informaciones proporcionadas por organismos oficiales, quienes en su momento asegurarían que estábamos "blindados" ante esta epidemia "imperialista".
Resulta alarmante pasar de 30 casos a más de 1100 en apenas 2 meses. La verdadera razón es que se obvió este grave problema, nunca se establecieron medidas de prevención, no se informó a la ciudadanía acerca de cómo evitar el contagio, cómo descartar la presencia de virus ni cómo actuar en caso de resultar positivo. Acá se aplicó el lema de "ojos que no ven....corazón que no siente". Pero sí se sintió, y el contagio se produjo. De allí la muerte de viajeros, familiares y médicos tratantes.
¿Cómo pintaría Rojas esta realidad de muertes silenciosas, desidia gubernamental y temor a contagiarse? Mi obra favorita: Primera y Última Comunión.

El suicidio constituye una decisión personal que algunos deciden afrontar en la intimidad de sus hogares, echando mano a estrategias rápidas, dolorosas y hasta imaginativas al momento de terminar con sus vidas. Algunas personas, más ávidas de atención, deciden lanzarse desde algún edificio a plena luz del día, con cientos de testigos y, de ser posible, algún medio de comunicación capturando en vivo la acción.
Sin embargo, la ridiculez llega al extremo para algunos, al querer atormentar la vida de otros, haciéndoles presenciar sus actos a través de una cámara web. Recientemente en Chile un joven se lanzó desde la ventana de su habitación mientras su ex-novia le veía atónita a través del messenger. Esta semana un peruano de 37 años, presa de los celos se ahorcó del marco de la puerta (no ha debido ser muy alto que digamos) mientras una amiga desde el otro lado del computador no daba crédito a lo que veían sus ojos. La razón: estaba convencido que su esposa le engañaba.
Si crees que no mereces vivir, ¿por qué te empeñas en mostrar tu muerte a otras personas? ¿Por qué habría de importarles que dejes de estar en este mundo?
Mis más profundas palabras de rechazo a los suicidas, y más aún a los idiotas que arruinan un día de sol a los demás. Muere en silencio e intenta no pisar el césped.